|
|
|

Kukishinden
Ryu Happo Hiken Jutsu
2° Parte
Cuando
ahondamos en la historia, especialmente en los relatos acerca de los antiguos
Shinobu, solemos encontrarnos con zonas oscuras, datos difusos que se
contradicen en distintas fuentes, fechas o lugares que no coinciden. Sin embargo
estos datos son pequeñas partículas en el universo de la historia. Sería
entonces interesante que cada uno de nosotros se convirtiera en su propio
maestro, buscando información desde la historia, la mitología, la religión,
el arte, etc. del antiguo Japón.
Así podremos aportar nuevos conocimientos y entender aún mas este largo
camino.
Con respecto a la historia de Kukishinden Ryu, podemos decir que lo dicho
anteriormente es cierto; existe mucha información confusa y mal analizada.
Lo que si sabemos es que es un error pensar que Kukishinden Ryu, como los otros
Ryu, no se desarrolló de forma independiente u aislado del entorno y las
transiciones del Japón feudal. Por el contrario, en varios periodos de la
historia los ryu se han ido encontrando y desencontrando, compartiendo
conocimientos, enriqueciéndose los unos a los otros.
Kukishinden Ryu tuvo estrecha relación con otro Ryu-Ha: Takagi Yoshin Ryu. Esta
conexión tuvo lugar por intermedio de Ohkunikihei Shigenobu y Takagi Gennoshin
Higeshige; el resultado fue que Takagi Yoshin Ryu fortaleció el Taijutsu de
Kukishinden Ryu mientras que Takagi Yoshin Ryu perfeccionó el uso de armas,
tales como el Bo. Antes de morir, Gennoshin ofreció a Shigenobu la continuidad
de Takagi Yoshin Ryu. Así se unieron, en 1702, los caminos de ambas escuelas
por un cierto período de tiempo.
Mucho tiempo después se produjo otro encuentro entre estas dos escuelas por
intermedio de Ishitani Takekage, padre de Ishitani Matsutaro, que fue adiestrado
por el entonces Soke de Takagi Yoshin Ryu, Yagi Ikugoro.
Además de los intercambios de conocimientos, los ryu tienen otros puntos de
contacto, en especial el uso de la armadura, que produjo cambios significativos
y evolutivos en el arte del combate. La armadura (Yoroi), se utilizó tanto en
campos de batalla como en escaramuzas pequeñas, y hasta en duelos personales.
Con el uso de la armadura comenzaron a desarrollarse otras posturas y
movimientos que se adaptaban a la necesidad de portar o enfrentar un Yoroi.
Estas técnicas se llaman "Yoroi Kumiuchi".
Existen
diferencias muy marcadas entre el combate con y sin Yoroi. Con Yoroi los Kamae
(guardias) se realizaban con posturas marcadamente bajas para poder equilibrar
el peso de la armadura sobre el cuerpo, al que debía sumarse el peso de las
armas.
Como en todo combate, el propósito básico del guerrero era infringir algún daño
el enemigo. Esta tarea, por supuesto, se veía dificultada si el enemigo vestía
armadura. Entonces debían buscarse los puntos vulnerables del Yoroi, es decir,
los huecos en la armadura. Kukishinden Ryu Yoroi Kumiuchi ofrece numerosas técnicas
que nos enseñan a encontrar estos puntos de la manera más efectiva.
Por otra parte, la construcción de una armadura era un arte en el antiguo Japón.
Los fabricantes se llamaban "Gusoku-Shi" y pertenecían a distintos
clanes. Cada clan guardaba celosamente sus técnicas de fabricación y colocación
de la armadura como secretos de familia.
Las armaduras se fabricaron en diversos materiales; el favorito era el cuero,
pero también se utilizó cota de malla, láminas de acero, etc. Los diferentes
materiales y estilos de fabricación fueron variando y evolucionando sobre la
base de experiencias previas. El objetivo principal era lograr una mayor
movilidad y adaptabilidad de distintos materiales a distintas circunstancias.
El sistema de entrelazado de capas grandes y pequeñas (Odoshi) y de forrarlas
con malla, tela acolchada, seda, cuero, etc., se convirtió en un arte de por sí
(Odoshi Gei). Pero, sin embargo, algunos especialistas decían que este tipo de
armadura presentaba ciertas desventajas: cuando se mojaba con la lluvia o al
cruzar un río se volvía pesada, rígida y con poca movilidad; en largas campañas
se tornaba maloliente y podía tener efectos nocivos sobre la salud de quien la
llevaba.
Por esta razón, los Yoroi extravagantes o fuertemente ornamentados estaban
reservados a los grande oficiales para elevar la moral del ejercito, en los
rituales de antiguas castas feudales por los Daimyo (señores feudales) o por
los regentes del emperador (Shogun). De esta manera las armaduras también
fueron utilizadas para marcar las diferencias de rango en la sociedad feudal.
Los
guerreros de la época Tokugawa heredaron una vasta tradición acerca de las
armaduras. Los fabricantes de cada clan evolucionaban a través de la comparación
de los modelos antiguos y modernos, a los que tenían fácil acceso ya que las
armaduras formaban parte de la herencia de cada clan. Según las costumbres
antiguas de dedicar a las divinidades los objetos de valor, las armaduras
ocupaban lugares privilegiados en la residencia del clan o en algún templo
cercano.
Existen varias clases de armaduras: Do-Maru, O-Yoroi, Haramaki-Do, etc.En
general, todas estaban formadas por seis piezas llamadas "Rokugu":
protector para el pecho (do), casco (kabuto), máscara (menpo), mangas (kote),
canilleras (sumeate) y protectores para los costados del cuerpo (hoshi-ate).
A su vez existían diferentes modelos para cada una de estas piezas y entonces
podían variar también los nombres.
Pero básicamente y más allá de los nombres, la armadura debía proteger las
zonas del cuerpo mas expuestas y los puntos vitales que el enemigo intentará
atacar.
Cuenta la historia que Sarutobi Sasuke, famoso Ninja y maestro de Kumogakure Ryu,
utilizaba su kote para detener y partir las espadas.
Esta parte de la armadura, como todas las otras, podía combinarse con distintas
armas. En el caso de Sasuke, la usó por ejemplo con el Kamayari para escapar de
sus seguidores desplazándose entre los árboles, saltando de uno a otro con la
ayuda de este arma.
Del
Autor:
La
información aquí volcada no pretende ser exhaustiva, sino mas que nada
informativa, intentando de esta manera que cada uno de los alumnos o interesados
en el tema, investigue mas a fondo y desarrolle sus propias ideas de la
historia. La misma podría tener algún error u omisión, los cuales estaré
gustoso de corregir y/o actualizarla si así fuese necesario. De todas manera
creo que lo más importante nace en el sentimiento de la practica, comenzando
desde en el Dôjô y desde nuestro corazón.
Marcelo Ferraro